Poesía
Pensando en Ella
Entre telas de seda y la penumbra del crepúsculo,
el amor aprende a respirar despacio
para no ofender la gracia de quien lo inspira.
Hay un secreto de luz que habita en tu sonrisa,
un trazo de brisa donde el aire se vuelve caricia
y el tiempo suspende su curso
solo para contemplarte.
No me quiero acercar a tus labios
con la prisa del fuego,
sino como la sombra que, al amanecer,
aprende lentamente la forma de una rosa;
con la cautela de quien se aproxima a un milagro.
Un roce sutil, apenas un suspiro de terciopelo,
donde cada latido tuyo
dicta el ritmo de mi universo.
Eres la calma que abraza mi alma
y el deseo que nace con ternura,
la orilla donde la suavidad de la seda
se encuentra con la noche,
y donde mi corazón quisiera quedarse
para siempre.
Tomar tu mano es adentrarme en un reino bendito;
amarte en silencio, la única corona que anhelo llevar.